10 Poemas para enamorar a una mujer

La mujer es una de las principales musas de grandes poetas famosos. Es un símbolo de belleza, amor y delicadeza que se puede expresar en un lenguaje poético. La poesía es una forma de exaltarla y demostrarle amor y admiración.

Los poetas más célebres de la historia han usado la figura de la mujer como fuente de inspiración para sus versos, asociándola con las cosas más bellas de la naturaleza y la vida. La poesía exalta la mujer de manera artística y le da un lugar importante.

¿Cómo dedicar un poema a una mujer?

El poeta puede usar su imaginación para asociar el amor a una mujer con elementos de la naturaleza, mientras expresa sus sentimientos con un énfasis simbolizado en los elementos que lo llenan de inspiración y le recuerdan a su amada.

Los 10 Mejores Poemas para dedicarle a una Mujer

Estos poemas de amor de reconocidos poetas  son perfectos para seducir a esa dama que ha cautivado el corazón de un hombre romántico.

Esta selección de poemas sentimentales está cargada de romanticismo y arte.

1. RIMA XXVI

(Gustavo Adolfo Bécquer)

Voy contra mi interés al confesarlo;

No obstante, amada mía,

Pienso, cual tú, que una oda sólo es buena

De un billete del Banco al dorso escrita.

No faltará algún necio que al oírlo

Se haga cruces y diga:

—Mujer al fin del siglo diecinueve,

Material y prosaica… ¡Boberías!

Voces que hacen correr cuatro poetas

Que en invierno se embozan con la lira;

¡Ladridos de los perros a la luna!

Tú sabes y yo sé que en esta vida

Con genio es muy contado el que la escribe,

Y con oro cualquiera hace poesía.


2. 20 POEMAS DE AMOR

(Pablo Neruda)

Para mi corazón basta tu pecho,

para tu libertad bastan mis alas.

Desde mi boca llegará hasta el cielo

lo que estaba dormido sobre tu alma.

Es en ti la ilusión de cada día.

Llegas como el rocío a las corolas.

Socavas el horizonte con tu ausencia.

Eternamente en fuga como la ola.

He dicho que cantabas en el viento

como los pinos y como los mástiles.

Como ellos eres alta y taciturna.

Y entristeces de pronto, como un viaje.

Acogedora como un viejo camino.

Te pueblan ecos y voces nostálgicas.

Yo desperté y a veces emigran y huyen

pájaros que dormían en tu alma.


3. TÚ TIENES LO QUE BUSCO, LO QUE DESEO, LO QUE AMO…

(Jaime Sabines)

Tú tienes lo que busco, lo que deseo, lo que amo,

tú lo tienes.

El puño de mi corazón está golpeando, llamando.

Te agradezco a los cuentos,

doy gracias a tu madre y a tu padre,

y a la muerte que no te ha visto.

Te agradezco al aire.

Eres esbelta como el trigo,

frágil como la línea de tu cuerpo.

Nunca he amado a una mujer delgada

pero tú has enamorado mis manos,

ataste mi deseo,

cogiste mis ojos como dos peces.

Por eso estoy a tu puerta, esperando.


4. CUANDO PIENSO QUE TODO CUANTO CRECE…

(William Shakespeare)

Cuando pienso que todo cuanto crece

dura en su perfección un breve instante,

como de la mañana el sol radiante

que, al avanzar la tarde, se oscurece;

cuando miro que todo se envejece

como flor mañanera y rozagante

que pronto se deshoja, agonizante,

y al morir el crepúsculo perece;

se aflige mi alma y por tu suerte llora;

mas todo cuanto pierdes en frescura,

con sus matices el ensueño dora,

y a medida que el tiempo tu hermosura

con implacable saña decolora,

con desquite, mi amor te transfigura.


5. RIMAS XIV

(Rubén Darío)

Un castillo de blancas azucenas

donde una mano leve

coloque entre armonías y rumores

rocío transparente;

un rayo misterioso de la luna

empapada en el éter;

un eco de las arpas que resuenan

y el corazón conmueven;

un beso de un querube en tus mejillas;

algo apacible y leve,

y escrita sobre la hoja de albo lirio,

una rima de Bécquer.


6. BORDAS DE HIELO

(César Vallejo)

Vengo a verte pasar todos los días,

vaporcito encantado siempre lejos…

Tus ojos son dos rubios capitanes;

tu labio es un brevísimo pañuelo

rojo que ondea ¡en un adiós de sangre!

Vengo a verte pasar; hasta que un día,

embriagada de tiempo y de crueldad,

vaporcito encantado siempre lejos,

la estrella de la tarde partirá.

Las jarcias; vientos que traicionan; vientos

de mujer que pasó.

Tus fríos capitanes darán orden;

y quien habrá partido seré yo…


7. A EMMA

(José Martí)

No sientas que te falte

el don de hablar que te arrebata el cielo,

no necesita tu belleza esmalte

ni tu alma pura más extenso vuelo.

No mires, niña mía,

en tu mutismo fuente de dolores,

ni llores las palabras que te digan

ni las palabras que te faltan llores.

Si brillan en tu faz tan dulces ojos

que el alma enamorada se va en ellos,

no los nublen jamás tristes enojos,

que todas las mujeres de mis labios,

no son una mirada de tus ojos…


8. QUISIERA

(Antonio Machado)

Quisiera verte y no verte

quisiera hablarte y no hablarte

quisiera encontrarte a solas y

quisiera no encontrarte

la pena

y la pena que no es

todo es pena

ayer penaba por verte

hoy peno porque te vi.


9. EL BESO

(José Saramago)

Hoy, no sé por qué, el viento ha tenido un

hermoso gesto de renuncia, y los árboles han

aceptado su quietud.

Sin embargo (y es bueno que así sea) una guitarra

organiza obstinadamente el espacio de la soledad.

Acabamos sabiendo que las flores se alimentan en

la fértil humedad.

Ésa es la verdad de la saliva.


10. LA MUERTE DE LA ROSA

(Gabriel García Márquez)

Murió de mal aroma.

Rosa idéntica, exacta.

Subsistió a su belleza,

Sucumbió a su fragancia.

No tuvo nombre: acaso

la llamarían Rosaura,

O Rosa-fina, o Rosa

del amor, o Rosalba;

o simplemente Rosa,

como la nombra el agua.

Más le hubiera valido

ser siempreviva, Dalia,

pensamiento con luna

como un ramo de acacia.

Pero ella será eterna:

fue rosa; y eso basta;

Dios la guarde en su reino

a la diestra del alba.

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