¿Qué es la Fiebre Amarilla?

Una de esas “fiebres malignas”  es la fiebre amarilla y a partir de este post, se detallará todo lo referente a esta enfermedad.

Así que prepárate para un recorrido fascinante rumbo al conocimiento, toma asiento en primera fila y disfruta del viaje, y sin más preámbulos ¡Empecemos!

Definición y Causas de la Fiebre Amarilla

Es una enfermedad infectocontagiosa de causa viral, provocada por la transmisión de un mosquito vector, llamado Aedes aegypti, y que habita en las zonas domésticas y algunas regiones selváticas.

El mosquito transmisor tiene predilección por las aguas tratadas o limpias, de allí consigue su hábitat para la reproducción y posterior método de contagio.

El vector tiene en su interior, al virus perteneciente a la familia Flaviviridae , que es un grupo viral con un ARN monocatenario positivo, de cadena simple y sin replicación del ADN.

El modo de transmisión es por la picadura del mosquito infectado y transportador del virus de la fiebre amarilla a una persona sana. Para luego, continuar con la cadena de contagio.

La fiebre amarilla aparece en regiones donde abunda el clima tropical y en raras ocasiones en zonas de altura. También hay variantes del mosquito que infectan a otros animales. 

Ciclo Epidemiológico de la Fiebre Amarilla

Su fuente de contagio es la picadura del mosquito a una persona o animal previamente sano. Su periodo de incubación es de 3 a 7 días.

El reservorio depende de la variante del mosquito transmisor, el vector Haemagogus y Aedes afecta a los primates (selva) y A. aegypti a los humanos. 

La susceptibilidad dependerá de la zona si es endémica. En cierto modo, las personas que viven en dichas regiones y que laboran como veterinarios, excursionistas y domésticos son los más vulnerables.

También los viajeros procedentes de zonas endémicas como Asia, Sudamerica y África, son propensos a presentar fiebre amarilla, y debe ser de estricto control epidemiológico al regresar a su país.

La fiebre amarilla puede ser letal si no se atiende a tiempo

Síntomas Asociados

La fiebre alta es el síntoma capital de esta entidad sindrómica viral, la cual es cuantificada de 39-40ºC. Que se acompaña de malestar general, escalofríos y dolor de cabeza intenso.

Aparte, puede presentarse dolores musculares de leve a intensidad moderada, náuseas precedida de vómitos y orinas espumosas (albuminuria). Se le conoce como fase inicial.

Por su parte, en la fase grave o severa, existen manifestaciones hemorrágicas en encías, fosas nasales y heces. También un tinte ictérico (amarillo) en piel y mucosas.

Esta fase que es muy similar a la leve, pero con complicaciones hemorrágicas y que pueden ocasionar el llamado “vomito negro”, además de aparecer pulso lento, disfunción hepática en algunos casos.

En la fase leve, los síntomas remiten en un periodo máximo de tres días; la grave es más brusca y de no tratarse con tiempo puede ocasionar graves complicaciones.

Complicaciones

La fiebre amarilla es una enfermedad que cursa con alteraciones en la coagulación y/o hemorragias. Desde simples punteados como petequias, hasta la aparición de sangrados profusos. 

Las hemorragias digestivas son de mucho temor en dichos pacientes, sobretodo porque pueden ocasionar un fallo multiorgánico, desequilibrio hidroelectrolítico y shock hipovolémico.

Por otro lado, el nivel de toxinas es un indicativo en los pacientes que padecen de esta enfermedad. Ya que, pueden provocar una insuficiencia hepática severa por el deficit circulatorio.

A su vez, se ha descrito la insuficiencia renal como una de las complicaciones en los pacientes con fiebre amarilla.

Recomendaciones

La medida profiláctica más conocida para la prevención de la fiebre amarilla, es la vacuna contra esta patología, la cual tuvo su patente en 1938 y es aplicada en la actualidad.

Dicha vacuna se puede aplicar desde los servicios de salud privados y públicos. Y se indica desde la niñez hasta en personas susceptibles en zonas endémicas.

La inmunización contra el virus de la fiebre amarilla, se indica en todos los pacientes (inclusive en la embarazadas vulnerables) a excepción de personas inmunodeprimidas.

Entre tanto, otras medidas para la prevención son la fumigación, tapar los recipientes de agua, aplicar repelentes y el uso de mosquiteros.

No existe un tratamiento para acabar con el virus, sino la terapéutica va encaminada para los síntomas, es decir con antipiréticos, abundantes líquidos y evitar la deshidratación.

Por último, ante los síntomas relacionado con el virus, sumado a los antecedentes de viaje a regiones endémicas o si no estás vacunado, es importante que acudas al médico para valoración.

Un Dato Curioso

La fiebre amarilla ha dejado a su paso una cifra de víctimas mortales que ronda los 65.000, lo que se traduce en una tasa de letalidad de 5.8%


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